Dependiendo de la pieza del pollo de que se trate varía sus contenidos nutricionales; la pechuga sin piel es la pieza con menos grasa del animal y menos colesterol. Los muslos, por el contrario tienen el triple de grasa y la mitad de proteínas; lo mismo ocurre con las vísceras, sobre todo el hígado que tiene nueve veces más de colesterol que la pechuga.