Si hablamos de fideos debemos empezar a hablar de Italia, más precisamente de la campiña napolitana, donde históricamente el agua, rica en azufre, le otorga a las pastas un sabor y consistencia únicos. Los romanos los tenían entre sus leyendas cuando Vulcano enojado con Ceres arranca las espigas de trigo y con agua y luego con el fuego del Vesubio genera las primeras pastas. Supuestamente Marco Polo Siglo XIII, muchos siglos después, traería los spaghettis de China, aunque haya referencia al respecto sino solo la descripción de la existencia de pastas en esa región. A mediados del siglo XVI llegan a Francia de la mano de los cocineros de Catalina de Médicis. |