Las dos formas habituales de preparación de las ranas son al horno o fritas. Latinoamérica ha consolidado no sólo el consumo, que es ancestral, sino la ranicultura (cría y comercialización). México, junto a Cuba, eran los principales exportadores de este producto hacia los Estados Unidos, Europa y Asia, como principales mercados, aunque la innovación brasilera en ranicultura permitió que muchos países sudamericanos se dedicasen con éxito a su explotación. Sólo en Buenos Aires, la demanda de carne de rana se eleva a los trescientos kilogramos diarios en los restaurantes porteños; ochenta toneladas al año requiere Ecuador. La carne de rana es sabrosa y nutritiva, sin contenido de grasa intercelular, con bajo nivel de colesterol y alto porcentaje de proteínas. |