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ENSALADA DE PEPINOS
El cultivo del pepino comenzó con la historia del ser humano. Es originario del sur de Asia, y se tienen certezas sobre cultivos hindúes del año 1500 aC. Los griegos y los romanos fueron los primeros en incorporarlo a su cocina y trasladarlo luego por toda Europa; la conquista de América fue acompañada de la introducción de los pepinos en ese continente. Es impensable realizar una cocina de verano o una dieta rica en líquidos y frescura sin contar con el sabor tan particular de los pepinos. Al igual que muchos alimentos que nacieron junto con la historia del Hombre, viene cargado de connotaciones; se le atribuyen propiedades curativas para el tratamiento de la obesidad, enfermedades cardíacas, gota, picaduras de insectos, etc. Poseen un gran sabor pero como aporte de nutrientes no son una buena fuente, aunque está compuesto de pequeñas cantidades de carotenos beta (en su cáscara, que no suele consumirse), vitamina A y fibra. Tiene un gran poder emulsionante para la piel con la que colabora aportando elasticidad a través de su contenido de silicio. Se lo encuentra durante todo el año en el mercado y se halla ideal para su consumo cuando es uniformemente verde y firme pero se quiebra con facilidad. Si presentan un color amarillo es dato fiel de ausencia de frescura. Existen básicamente tres variedades: Pepino corto y pepinillo (de fruto pequeño - longitud máxima de 15 centímetros, de piel verde y rayada de amarillo o blanco); Pepino medio largo (“tipo francés”) y el Pepino largo (“tipo holandés”) superan los 25 centímetros de longitud. Los pepinos aguantan bien en refrigerador unos diez días. Nunca deben guardarse en una bolsa de plástico, ya que así se acelera el proceso de maduración. No se puede congelar por su alto contenido de agua, lo que también produce que el resto de ingredientes de una ensalada se agüen demasiado (para evitar esto es conveniente salarlos con sal gruesa previamente para disminuir su contenido de líquido).
Ingredientes: 2 pepinos, 1 yogur natural, sal, hojas de menta, pimienta.
Cortar los pepinos en rodajas previamente lavados y escurridos (en este caso no es necesario dejarlos reposar mucho tiempo con la sal pues no lleva otros ingredientes que vean alterado su sabor original) y colocar en una fuente para ensaladas. Mezclar el yogur natural sin azúcar con las hojas de menta picadas, sal (la sal resalta el sabor de todos los alimentos, incluso de las preparaciones dulces) y pimienta negra en granos molida. Mezclar con las rodajas de pepino. Dejar reposar esta preparación unas tres o cuatro horas en el refrigerador para que acentúen los sabores y se amalgamen. Retirar de la refrigeradora, adornar con hojas de menta y servir.
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